Lachung. He dormido como un tronco a pesar de los litros de té que bebí ayer. Como en todos los valles de montaña, hasta que no llega el sol al hotel el ambiente es más bien frío. El desayuno ha consistido en té y porridge. Lo había visto muchas veces en las listas de desayuno de los hoteles pero no lo había tomado nunca. Por lo visto el estándar aquí es con leche pero Alfred lo ha pedido con agua. Él sí que sabía que era porque me ha contado todas las excelencias del producto: bueno para el corazón, para la respiración, para los intestinos, para el cáncer de colon y sobre todo para el «calastro». (more…)