Desayuno frente a las montañas en la terraza del hotel. Uno de los mejores momentos del día. Esta noche hemos pasado de tres horas y media de diferencia horaria a cuatro y media. Hablo de esto con el australiano padre que a pesar de lo del antónimo de laxante no me guarda rencor. Me despido de ellos. Luego, una breve charla con una pareja de belgas flamencos que conocí ayer. Me cambio de habitación. En este hotel me he cambiado cada día. Tiene tres cosas que me encantan: el cuarto de baño, la limpieza de la cama y que la hacen con dos sábanas y la terraza. No es como el de las españolas pero está muy bien. Como es domingo voy al mercado del que la guía dice que está especialmente animado hoy. (more…)