Pueden ser figuraciones mías, pero cuando el recién detenido jefe de la Mafia Bernardo Provenzano posaba tranquilo para su retrato robot de anciano, fué, probablemente, indicando de manera sutil al artista las modificaciones deseables, hasta que se sacó un parecido al Paul Newman mayor. Con razón se suele decir que los hombres poderosos se hacen a sí mismos; y mejor de lo que son. O el artista policial estuvo condescendiente, que hay que ser un Goya para resistir las asechanzas del Photoshop.
P.S. Del hecho de que la policía italiana, a pesar de tener un hermoso retrato robot de anciano de 72 años, le buscase en los controles con una foto de cuando cumplió 26, no diré nada, que todos los países tiene sus señas de identidad «culturales», como se suele decir.
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por si aún puedes coger algún vuelo para España. Luego te tiras un buen rato en la cola de los damnificados como tú, donde una señorita lleva un montón de horas aguantando a gente cabreada y finalmente te envían a un hotel de las cercanías que parece un albergue juvenil. Tienes que esperar en la calle la llegada del autobús con un frío que pela y al final llegas a las tantas al hotel para levantarte muy temprano y poder coger el vuelo de regreso. En el hotel te dan de cenar. Una pareja de japonesas jóvenes vecinas de mi mesa le dan mil vueltas al papel con las instrucciones en inglés y francés sobre lo que puedes coger.