33. Estambul- Madrid, uno

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Santa Sofía, como es ahoraParece que ha llegado la primavera justo ahora que me voy. Mi último paseo por los jardines que hay entre Santa Sofía y la mezquita azul. Ambas son una maravilla pero si las comparas por fuera la mezquita tiene un acabado perfecto y a Santa Sofía parece que le sobran los minaretes que fue un añadido posterior. Ha sido mi despedida de Estambul. Vuelvo hacia el hotel y me abordan varios ganchos turísticos. Lo de siempre, que de donde soy, que hola, que… y paso como si no existiesen, pero al más pesado le pregunto que de donde cree que soy. Después de varios intentos fallidos al final llega a la conclusión que soy un judío americano o canadiense, y acaba preguntándome que porqué mantengo en secreto mi nacionalidad. Decididamente tengo que aprender a decir en inglés y en turco “eres un coñazo, tío”.Planos de lo que fue En el hotel mientras espero el transporte al aeropuerto charlo con el recepcionista que es encantador y creo que comunista. Intento resolver varias dudas. ¿Porqué el saludo a cabezazos? Ahora es una moda entre jóvenes pero realmente es un saludo de nacionalistas de derechas. Yo no conozco a ninguno de izquierdas pero a lo mejor los hay en Turquía.

Llegada al aeropuerto. Aviso para navegantes: si te cogen sacando un fósil de Turquía a la cárcel. Por supuesto también con las antigüedades. En mi primer viaje tenía, y tengo, una amiga que se estaba acabando la residencia de campo. Vi que en Turquía cuando se acababan una casa la remataban con una media luna metálica, Le compré a mi amiga una en una ferretería. Pues me hicieron desmontar toda la mochila al pasarla por los rayos X. Claro que esa tecnología no diferencia una cosa del siglo XV de una del XX. Podrían utilizar lo del carbono 14 y así lo verían enseguida: “Joven que lleva una biblia bizantina del 897”. Porque eso ahora lo puedes pasar, por lo visto. Esta vez he puesto un mortero metálico encima de todo pero no debo tener cara de traficante de antigüedades porque no me han dicho nada y eso que la mano del mortero podría haber sido un cetro seleúcida. La típica espera pesada en el aeropuerto y la sorpresa de que hay una huelga en Francia y que el vuelo se retrasa. Enfrente una pareja atípica. Él, señor español de setenta y bastantes años con aspecto de empleado de banco jubilado. Ella, centroamericana de carnes gloriosas y unos treinta y pocos. Ella intenta que él entre en una discusión sobre unos pendientes que ella quería y que al final no ha comprado. Él logra salir airoso.
¡Señor, que no me encuentre nunca en esa situación!

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3 comentarios to “33. Estambul- Madrid, uno”

  1. Marisa Says:

    Al, emocionada estoy al ver que mi “residencia de campo” aparece reseñada en tus exitosas crónicas.

    Dado que conservo el bonito artilugio de la media luna, no sé si dar mi dirección y cobrar entrada para verlo.

  2. Al de Turquía Says:

    Querida Marisa, creo que deberías ponerlo en el pináculo de la torre de vigía. Además iría de acuerdo con la doctrina de alizanza de las civilizaciones que tanto le gusta a nuestro presidente.

  3. fdg Says:

    En efecto, hay que tener mucho cuidado con los ‘turistas’, sobre todo los de mochilas….no sabes si van o vienen….en fin, tienen mucho peligro….

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