34. Digresiones sobre la vida y la muerte y algo de demografía.

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Los vuelos entre Madrid y Estambul los he hecho con Air France, vía París. Así cayó en mis manos un periódico francés. Parece que a la sección de anuncios sociales le llaman “Les rubriques du carnet du jour”. Que los franceses tienen una gracia especial para buscar nombres bonitos.
Constaté los siguientes hechos.
1. Hay una sección de nacimientos. Los papás y los abuelos comunican el feliz acontecimiento. Aunque ahora las francesas pueden conservar el apellido familiar de solteras, parece que todas las que son madres lo han cambiado por el del marido. Y queda muy elegante: “M. Hubert Tissier de Mallerais et Mme, née Anne-Michele Seconie-Vivien…”
2. De todos los franceses que tienen hijos y nietos, y lo dicen, hay una buena proporción de nobles. De 12 nacimientos anunciados hay un “Le marquis et la marquise de Coetlogon”, otro de “le compte de Fauque de Jonquieres et la comtesse, née Danielle Heurtevent” y cinco más de conde y condesa y uno de barón y baronesa. O sea 8 de 12. Un 66%. Pero siempre los nobles son los abuelos.
3. ¿Qué pasa con los abuelos que no son nobles? Pues que también aparecen pero en un vergonzante segundo lugar. Mi opinión: que como debe ser un anuncio por palabras los nobles pagan más y entonces exigen ir en primer lugar.
4- Después vienen las bodas. Pues también son 6 de 12 los nobles frente a los que no lo son. O sea a los plebeyos.
5. Luego los duelos. Pues de 40 fallecidos sólo hay un conde.
Conclusión de estadística recreativa.
Los nobles se reproducen más y se mueren menos. Seguro que un estudio de población llegaría a la conclusión que dentro de pocos años en Francia sólo habrá nobles y emigrantes. Que esos no aparecen en los ecos de sociedad.
Final.
Casi todos los que se casan, se mueren y nacen tienen unos apellidos espectaculares:
“Fauque de Jonquieres”, “Agathe Bertin de la Hautiere”, “Robert Bourdeau de Fontenay”…Claro que dentro de pocos años en Madrid también será así y no sé en el resto de España. Hay una tendencia de los apellidos acabados en “ez” a añadirse otros y ponerse muchas “de”, “y” -en catalán “i”- “la” y lo que venga. Así todos serán o seréis “Pérez de las Torres de los Regadíos y Covachuelas”, “López de Alcazabas y Cantimpalos” y “Martínez y Álvarez de Cabeza de Tordo”. Yo tengo un amigo que se ha buscado un nombre de correo con muchas, muchas letras y cada vez que pienso que lo tendrá que deletrear en inglés… Pues eso. Que cuando lo deletree los vietnamitas no se podrán creer que pudiéndose llamar “Bam Bú” se llame “Rodríguez de Macharnudo y Chopera Escalferecida”. Además de los vietnamitas también podrían tomar ejemplo de Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, que sólo se la conoce como Mme. de Châtelet. Claro, que ésta era la novia de Voltaire. Y no digo más.

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3 comentarios to “34. Digresiones sobre la vida y la muerte y algo de demografía.”

  1. Chiqui Says:

    La estadística es “otra” forma de mentir… ¿no?

  2. Al de Turquía Says:

    ¿Me llamas mentiroso?
    Más bien creo que la estadística es otra forma de interpretar la vida.

  3. Chiqui Says:

    NOOOOOOOOO
    Ya lo se… solo me acuerdo de una frase que me dijo un argentino una vez… (no soy capaz de reproducirla, pero era sobre que existen tres maneras de mentir… y una de ellas… era con estadísticas).
    Nada más Al.
    ¿para cuándo tu próximo viaje y dóde?

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