36. Final, unas cuantas palabras como despedida

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Turquía.
La primera vez que Turquía entró en mi vida fue con los padres escolapios. Así como lo de Darwin que conté en mi viaje a la India se me quedó troquelado en el cerebro, de Turquía solo recuerdo dos hechos ciertos: uno que fue una derrota para los turcos, Lepanto, (es posible que ahora con la enseñanza de la historia, los escolares no sepan ni eso pues esa batalla no se la puede adjudicar ninguna autonomía) y otro que aunque fuese una victoria para ellos, se presentaba como un desastre para la cristiandad: la toma de Constantinopla. Lo demás eran sentimientos derivados de la fiereza y crueldad de sus ejércitos y de la voluptuosidad y molicie del harén del sultán. Y en los tebeos y novelas donde aparecían las odaliscas, señoritas ligeras de ropa bailando delante de un señor gordo con turbante, aunque en realidad una odalisca era una joven del harén que había sido “honrada” por el sultán. No fue demasiado si se tiene en cuenta que el imperio otomano se extendió desde las cercanías de Viena unos 15 millones de kilómetros cuadrados hacia el este. Sabía de todo eso bastante menos que del general Palafox, héroe ahora sólo conocido por un hotel y un cine en Zaragoza, que además no los construyó él. Y por supuesto menos que del coronel Custer y su séptimo de caballería.
La primera vez que leí sobre el país para preparar el viaje recuerdo un libro que dividía la historia en “Turquía antes de los turcos”, “los turcos antes de Turquía” y “los turcos y Turquía”. Creo que esa es el mejor resumen de un país y un pueblo que al final se encontraron. Ahora, los turcos de Turquía, son más de 70 millones. Todos musulmanes, mayoría sunitas, con una pequeña colonia cristiana y algunos judíos, la mayoría descendientes de los expulsados de España en el famoso año de 1492.
Fotos.
Como en el viaje a la India una selección de fotos de este viaje estará en Flickr. También las he escogido en función de los sitios de los que he escrito y pretendo que sean más complementos de las crónicas que fotos bonitas por sí mismas. Las he organizado en 16 carpetas según las ciudades que he visitado. Para acceder a ellas pulsar aquí
De esta manera se va directamente a las carpetas. Una vez allí se selecciona la carpeta que se quiere ver y lo más cómodo es pinchar en “view as slideshow”. Cada foto tiene su descripción que se ve al poner el puntero del ratón encima de ellas. También se puede acceder tecleando http://www.flickr.com/photos/elangel/ De esta manera salen las carpetas pero también todas las fotos. Espero que os gusten y que rellene las carencias de algunas descripciones.
Lectores.
Os agradezco las lecturas así como los comentarios. Todos.
Premio.
Pues lo siento pero no ha habido ningún acierto. La próxima vez tendré que buscar un premio que sea más atractivo y una pregunta más fácil. Porque es que esta vez no ha habido ni intentos de acertarlo. Estaba en la crónica 19. Silifke. Segundo día. Decía que en el monasterio de Alahan estaba la tumba del rey “Salmanazar”, que es una botella de vino de 9 litros, equivalente por tanto a doce botellas. Y yo pensaba que a mis lectores les gustaba el vino y enseguida lo descubrirían.
Nota del editor: Hay que disculpar incluso a los lectores enófilos, porque el uso habitual de esta denominación acabó con el inicio del paso al sistema métrico decimal de Estados Unidos en 1975, obligatorio en 1979, con la excepción de la denominación de “magnum” que se equiparó al nuevo tamaño de litro y medio.
Atarazanas.
Parece que las atarazanas tengan que estar siempre en la costa en lugares con puerto de mar como en Antalya. La única regata en la que he participado en mi vida lo hice en un velero construido en Zaragoza. Quizás por eso llegamos los últimos, porque “no era muy marinero”, o porque toda la tripulación eran mujeres, menos el patrón y yo.
Relativismo.
El relativismo no tiene muy buena prensa entre los que poseen la verdad. El papa actual siendo todavía cardenal condenó la “dictadura del relativismo” justo en la misa antes de entrar en el cónclave que lo eligió. Lo siento por sus seguidores pero cuando piensas en los datos históricos de estas ciudades y ves que hay civilizaciones como la hurrita de la que no recordamos nada o del imperio seleúcida que como no llegó a España es como si no hubiese existido. O ciudades como Antioquía con medio millón de habitantes en el siglo II. ¿Cómo podemos tener tantos desvelos por una palabra en un texto que ni siquiera es sagrado? Afortunadamente. Porque cuando lo ha dictado, inspirado o escrito un dios pues sus seguidores no pueden hacer nada pero cuando es un acuerdo humano de convivencia, ¿es inmutable? ¿Dónde está Bizancio? ¿Dónde la gloria de los selyúcidas? ¿Dónde el imperio hitita?
Nacionalismo.
Todo la anterior vale igual para los nacionalismos. ¿De verdad te crees que por estar al otro lado del Eúfrates eres mejor que yo? Pues mira donde están los pisidios. ¿Alguno sabe la lengua que hablaban? ¿Qué nombres han quedado de todas aquellas culturas? Pues sólo Creso. Pero porque era muy rico. Sólo recordarán a Bill Gates y en la Historia de España, o como se llame entonces, a Don Emilio Botín. Y nadie más. Como de los lidios.
El coche del año.
En Turquía es más bien el coche de toda la vida: Renault 12. Hay muchísimos y en muy buen estado. Hay ciudades como Urfa, donde forman el grueso de la flota de taxis.
Leyes de Mendel.
Tanto dibujar a mi familia he caído en la cuenta que el alelo de la bondad es recesivo.
Ficción.
Un escritor americano muy famoso y rico decía en una entrevista que se expresaba con más libertad y veracidad por medio de la ficción que cuando escribía en un blog o en un diario. Yo no tengo más experiencia que en blogs y diarios, pero aquí me he expresado con total libertad y veracidad. Todo ha ocurrido como lo he contado. Han pasado cosas que no he contado pero eso no empaña la veracidad y libertad de estas crónicas.
Soledad.
Una de las diferencias importantes de este viaje con el de la India ha sido la soledad. Allí había gente con la que hablaba alguna vez. Aquí no he hablado con nadie muchos días.
No.
La palabra turca para decir “no” es “hayir”. Normalmente te entienden cuando dices “no” pero ellos no lo emplean en turco, por eso cuando te lo dicen en un entorno que no saben inglés lo hacen como con una palabra extraña, con gran fuerza y a veces de forma que suena muy brusca. También hacen un movimiento con la cabeza levantando la barbilla como diciendo “¡anda ya!”, pero que significa “no”.
Milagros.
En el museo de Antep hay un mosaico que se refiere al hecho de que Dionisos en su afán de conocer mundo decidió ir a la India. Cuando llega al Eúfrates para poder pasar el río construye un puente pero ya puesto a hacerlo lo construye hasta el Punjab, estado en el oeste de la India. Por otras circunstancias leo la vida de San Esteban, primer mártir cristiano, o sea asesinado en el siglo primero. “Durante siglos la situación de la tumba de Esteban estuvo perdida, hasta que en el año 415 cierto sacerdote llamado Luciano supo por revelación que el sagrado cuerpo estaba en Caphar Gamala, a alguna distancia al norte de Jerusalén”. La primera historia es increíble en su aspecto espacial. La segunda en el temporal. ¿Hay que creer alguna de las dos? ¿Las dos? ¿Ninguna?
NB.
San Esteban es conocido en la cristiandad como el “protomartir”. ¡Qué palabra! En mi infancia se aplicaba a Don José Calvo Sotelo. Y ninguno sabíamos en el colegio qué quería decir.
Estambul.
Después de todo lo que os he dicho sobre esta ciudad quiero acabar con un fragmento de una novela de Pamuk: “La sabiduría de una ciudad no hay que medirla por los sabios que acoge, ni por sus bibliotecas, ni por sus ilustradores, calígrafos y medersas, sino por el número de crímenes tortuosos cometidos en sus calles oscuras a lo largo de miles de años. Siguiendo esa lógica, no me cabe la menor duda de que Estambul es la ciudad más sabia de todo el universo”.
¿Por qué?
¿Porqué este viaje? Pues por lo mismo que todos. He leído que conocimiento no es lo mismo que sabiduría. Que el conocimiento puede dar el poder para destruir la vida. Que puede producir odio. Que no da el sentido común, ni el valor, ni generosidad, ni nos hace más tolerantes. Y sobre todo que no produce las condiciones que nos permitirá vivir juntos en este mundo sin guerras, catástrofes y caos total. Para eso se necesita sabiduría. Pues eso.
AUNA. ONO.
Un mal suministrador. Al comienzo del viaje me quita la cuenta de correo por la que seguía pagando. Mando una nota a través de una cuenta gratuita explicando mi situación. Que llame a un 902 desde Turquía. Si es un robot el que contesta es el robot más tonto que han podido comprar en el mercado. Si es una persona, como en este blog no se puede insultar, no digo nada.
Consigo recuperar la cuenta pero me han borrado todo. Y no se puede recuperar nada de lo que tenía. Vas un banco donde tenías una cuenta corriente con un millón de euros. “Lo siento, pero su cuenta no existe”. Te quejas y te dicen al cabo de los días que sí, que tenías razón. Y vuelves a tener la cuenta. Pero vacía. Saldo cero. Se lo voy a contar al director general de Auna Ono. Quizás sea un robot también. No sé si lo entenderá.
Negros.
En Turquía no hay negros. No he visto ni uno. Ni siquiera como turistas. Los países que rodean a Turquía no han tenido negros en su historia así que entre los jenízaros tampoco había negros. Sí eran negros parte de los esclavos del sultán, pero los empleaba en el harem: de eunucos. Así que nada de descendencia. Además he leído alguna vez que a los eunucos negros que eran los que estaban en contacto directo con las chicas los emasculaban totalmente. Y el que no haya turistas negros es que quizás les ha quedado como un miedo ancestral en los genes y por si acaso no vienen por aquí.
“Si non è vero, è ben trovato”.
Akinji. Un soldado akinji
Eso es lo que me hubiese gustado decirle al sargento Mustafá. Que yo en el ejército español había sido un “akinji”, un asesino de la frontera, dedicado a la escaramuza. Pero sólo por ganar prestigio ante sus ojos porque mi pasado militar no podía ser menos glorioso y guerrero: enfermero en intendencia. O sea en caso de guerra, dar de comer al hambriento soldado y curar al herido. Que más me parecía a San Francisco De Asís. También fui fotógrafo militar y “cabo calorías”. Pero eso es para escribir otra historia.
Pan.
En Turquía se come mucho pan. Quizás sea el país del mundo que se come más por persona. Y además es buenísimo. El pan no te lo cobran aparte en el restaurante y si te comes todo el que te ponen, cosa que dudo, te lo reponen enseguida. A veces me han puesto el equivalente a una barra de medio kilo para mí solo. El mejor fue en Antakya y Antep. Es una clase de pan que en mi pueblo llaman “cañada” pero imagino que hacen en otros lugares con otro nombre. Hay foto. Y luego está el “simit”, rosquilla con semillas de sésamo, que se come en cualquier momento del día.
Niños.
En Turquía parece que aún queda trabajo infantil. Imagino que en las conversaciones con la UE saldrá el tema. Porque trabajo infantil lo puede haber pero siempre que esté fuera. Como no he visto el ambiente fabril no sé que pasa allí pero en la calle, en los restaurantes y tiendas, en algún pequeño taller y como limpiabotas los hay. También vendedores de “simit”, esas rosquillas con semillas de sésamo. Las llevan en bandejas en la cabeza, aunque también es trabajo de jóvenes. En la otogar de Urfa uno de estos jóvenes era un enano condrodistrófico, de los que no les han crecido los huesos largos. Llevaba la bandeja en la cabeza y llegaba a la altura de los clientes de manera que no necesitaba bajársela como los demás y cogían el simit directamente. Había obtenido una ventaja de lo que era una desventaja.
Políticos.
En algunas ciudades turcas se ven fotografías de políticos, imagino que de alguna batalla electoral pasada. Se parecen a los de UCD, pero al comienzo, que al final parecía que todos estaban enfermos y anémicos. Debía ser por las cuchilladas que se daban entre ellos. Que hasta el incombustible Rodolfo Martín Villa estaba macilento. Y eso que ya llevaba un montón de años en el tema y lo debía conocer. Que cuando yo estaba en la universidad ya era jefe nacional del SEU, Sindicato Español Universitario. También he recordado a propósito de la UCD que eligieron en unas elecciones la canción “Libertad sin ira” de Jarcha. Es que la llevaba en la música del viaje en un CD de esos de recopilación. Había un estribillo que decía que “sólo he visto gente que tan solo quiere vivir su vida sin más mentiras y en paz”. Pero lo que está claro es que gente tan piadosa como los de UCD no conocía la letra entera de la canción que también decía que “yo sólo he visto gente muy obediente hasta en la cama” y también “gente que sólo quiere su pan, su hembra y la fiesta en paz…”. No me extraña la misoginia de algunos dirigentes de la derecha actual descendientes directos de aquella UCD porque eso de “su hembra”…mejor “Los pekenikes” cuando eran un grupo sólo instrumental.
Poesía.
Una vez leí un manual de supervivencia que es uno de los libros más divertidos que he leído en mi vida aunque estaba escrito en serio. Y uno de los más inútiles. Su autor parecía un demente. Recomendaba llevar encima una foto de una chica guapa por si te perdías. Por lo visto era sólo para supervivientes no para supervivientas. Yo recomiendo llevar una poesía. Ni tan corta como un pareado ni tan larga como las obras completas de Don José María Pemán. Yo durante varios años he llevado una de Kavafis, que es fácil adivinar. Esta vez ha sido una de Donne.
Teléfono celular.
Os digo lo que leí en una obra de Vikram: “¿Porqué? ¿Porqué tendría que llevar un móvil? No soy ni un macarra ni un fontanero.”
Paganos.
La leyenda dice que los paganos fueron a buscar a Santa Tecla para matarla. Con ellos pasa como con los analfabetos, que nadie los defiende y nadie se reconoce como tal. Así que leña al pagano. Pero eso debería ser totalmente incorrecto. Habría que decir que un grupo de habitantes de Silifke fueron a buscar a Santa Tecla. Pero no se puede decir su condición religiosa. Además se asimila la condición de pagano con la de asesino. ¿Qué pasaría si en el caso de los jóvenes que asesinaron a un mendigo en un cajero se dijese que “un grupo de cristianos mata a un mendigo”. No digo nada si además hubiesen puesto su procedencia autonómica: “un grupo de cristianos catalanes lapida a un mendigo”. Lo dicho, que no hay nadie que defienda a los paganos.
Despedida o, como en Hollywood, “The End”.
Y ahora hasta el próximo viaje si mi amigo me “aloja” en este blog. Espero irme, irnos, a Camboya en julio. Un abrazo a ellos, un abrazo y un beso a ellas. Triple ración a los que han escrito comentarios.
Al de la India, Al de Turquía, Al de Camboya…

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Una respuesta to “36. Final, unas cuantas palabras como despedida”

  1. silvia roca Says:

    digo todoesta bien

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