Hemos contratado una excursión en el hotel para ir al lago Sambhar. Nos dijeron que su chófer era precisamente de esa zona y que además íbamos a estrenar un coche nuevo.
Pequeño madrugón, y a las 8, tras un suculento desayuno, con un nuevo Suzuki y un sonriente chófer nos vamos hacia allí.
Hoy es 1 de noviembre, día de Todos los Santos en la cristiandad, pero Diwali en la India.
Esto ha cambiado, pues ya nadie piensa en esos “Todos los Santos”, excepto la familia Borbón que suelen añadir a la retahíla de nombres en el bautizo de sus vástagos el “Todos los Santos”.
Ahí tenemos al ínclito Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón y por supuesto al rey, Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia. Y han tenido suerte de que no hubiese llegado la ola del feminismo cuando su bautismo porque si no serían “de Todos los Santos y Todas las Santas”.
Durante un recorrido por el desierto de Tabernas encontramos una gran pintada: “Viva la Virgen del Congrio”.
No sé si era una “boutade”, un caso de provocación sacrílega o realmente es que existía esa advocación mariana.
Al llegar al hotel busco en Google esas tres palabras “Virgen del Congrio” sin comillas y salen 66.900 resultados, entre ellos un apartado de “Imágenes de virgen del congrio”, así que está claro: existe esa virgen.
Paramos en un tugurio donde comen los 2 chóferes y que está en el entorno donde se venera a esa señora, la “Difunta Correa”, como me advirtió el conductor.
El viaje. El largo viaje. Y una lección de fiestas litúrgicas.
Esto lo escribo pensado en mis amigos Carmen y Chema, que están locos por venir aquí, por si se deciden a hacer este mismo recorrido de Puerto Madryn a Bariloche y para que vean que no es tan complicado, aunque lo parezca.