Leí en un periódico durante este viaje una intervención de un político indio de uno de sus estados que dijo: “Favouritism, corruption, nepotism these were killing your talent”.
“Corruption was a password for a job, for a contract, for an appointment. It has vanished…”
La guía dice que está dedicado a la diosa Durga, construido en el siglo XVI es una versión hindú del Templo Dorado. Está rodeado por un estanque de agua sagrada y a veces lo llaman el Templo de Plata por sus puertas de plata “exquisitamente grabadas”.
La web del turismo de Amritsar dice que es de los años 20 del siglo XX.
Durante un recorrido por el desierto de Tabernas encontramos una gran pintada: “Viva la Virgen del Congrio”.
No sé si era una “boutade”, un caso de provocación sacrílega o realmente es que existía esa advocación mariana.
Al llegar al hotel busco en Google esas tres palabras “Virgen del Congrio” sin comillas y salen 66.900 resultados, entre ellos un apartado de “Imágenes de virgen del congrio”, así que está claro: existe esa virgen.
Seguimos en el cementerio de La Recoleta y, como es habitual en los lugares de interés cultural, hay visitas de escolares y ellas aprovechan para ver cómo se puede pintar el labio superior de un color diferente del inferior y no perder el tiempo con la historia y el arte.
Por la calle del centro de Salta, estampas de otra Argentina, que no se veían en el centro de Buenos Aires o Mendoza, como motocicletas con toda la familia