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Un episodio evolutivo contado de forma atropellada.

07/12/2020


Este episodio es muy importante porque por él hay pájaros en mi pueblo.
En aquel tiempo solo había cocodriloides
venía el asteroide
alguien comunicó que venia el asteroide
nuestra madre nos aconsejo sobre la capacidad de adaptación al medio y las ventajas que eso tenía cara al futuro
calla y come era nuestra divisa
la obediencia pronta exacta y alegre
nos dió a elegir
y cambiamos las patitas delanteras amorosas por unas alitas
nadie quería ser así
pero por adaptación
tendreis alimentos para años ahasta que pasen las cenizas
están en una colina con mucha pendiente y la boca de la cueva no se va a tapar por mucha ceniza que caiga
así opera la selección natural
los pajaros somos dinosaurios de patas con tres dedos
y por eso hay pájaros en mi pueblo.

pedro y pablo.

06/12/2020

– Pero pablo…

-Te he dicho varias veces que no acepto peros, bastante tengo con lo de margarita. Yo sólo admito sin embargos y sabes que eso es de mi competencia.

Los perdones.

05/12/2020

Una de las noticias más raras en este año fértil en noticias raras es la reciente información de que Donald Trump está estudiando la concesión de un perdón preventivo (preemptive pardon) a algunos de sus familiares y allegados. Es una miserable expresión de afecto contradictorio porque como dice muy bien Trevor Noah ¿conceder un perdón no es reconocer que han delinquido? Por cierto recomiendo esta charla de Trevor Noah que me parece graciosísimo en todas las suyas.
Tambien he visto con una cierta envidia una charla de otro «Late Show», el de Stephen Colbert, que demuestra la profundidad crítica de muchos periodistas americanos, muy distinta del estereotipo que circula por aquí. Colbert es serio y divertido y es imposible oir algo tan caústico en ninguna televisión española. Ni siquiera en la marginal del periodista de Orihuela del Tremedal.
En España sabemos mucho de perdones. Se les suele llamar indultos es decir no son preventivos y es que no nos preocupa mucho el mantenimiento. Aquí hay muchos datos, algunos de ellos dan vergüenza; tampoco hay que ser tan quisquillosos, es peor modificar las leyes para lo que era delito antes deje de serlo y obligue a la excarcelación.

Lo que me gusta de pablo.

04/12/2020

Hace tiempo me disgustaba mucho de pablo un rasgo de su carácter; que incluso cuando parecía que hablaba bien de alguien si escuchabas con atención en el fondo le estaba insultando y se le notaba en la cara de preocupación enrabietada tan frecuente en él.
Ahora hay un rasgo casi especular del anterior que me agrada; cuando habla de personas a las que ha criticado y que se podría pensar que no le molestaría su desaparición (solo institucional claro está) trata de protegerlas o al menos de sugerir que se debería evitar aquello que les dañe; lo acompaña con cara como de rabia preocupada. Hoy le visto decir que la carta de militares franquistas al Rey puede dañar a la Institución.
De paso hay que decir, sin romper ninguna lanza, que los militares de la carta, jubilados y escribiendo la carta 45 añitos después de la muerte del Dictador pueden ser conservadores o muy conservadores o extremadísimamente conservadores (¡superconservadores tio!), pero ¿franquistas?, si no eran ni oficiales entonces.  ¿Todos los viejos militares son franquistas y como sugiere Ábalos los viejos socialistas son desagradecidos o tan solo son viejos innecesarios como sugiere la discriminación vigente?
Hay que olvidar eso de que contra Franco vivíamos mejor y ocuparse de los escasos problemas de este presente tan confortable y presupuestado y del inminente y opaco  futuro. Sin olvidar a los  mayores (incluso a los franquistas mayores) que estén ahora en las residencias que eso sí que es Asunto Social.

Pienso para conspiranoicos.

03/12/2020

¿Existen guionistas especializados en textos para conspiranoicos? Me parece posible y creo que no deben estar mal pagados. En la llamada guerra cultural, basta con introducir un párrafo, una frase mínima, un eslogan o incluso una palabra que tenga éxito entre los discutidores habituales y que cuaje después en el público, para que la trinchera verbal avance un pasito en esa intención no de convencer sino de destruir todo raciocinio y toda independencia de criterio.
En los últimos meses me parece que uno de esos mantras ha cuajado con éxito y se escucha con fruición como una jaculatoria laica que nos redime. Escucho con frecuencia dos expresiones mínimas casi dos fonemas que seguidas o independientes tratan de describir la situación actual y atribuirla a una u otra parte. Las expresiones son «las derechas» y «la izquierda». Seguro que se puede decir ¡qué tontería! eso es lo de siempre, lo que siempre se ha dicho adaptado a la nueva realidad del 2020.
Puede ser, aunque antes se decía la derecha, el año pasado todavía se oía alguna vez la derechona y ya no estaba solo el PP, a veces se decía el trifachito palabra que no triunfó por lo ridiculita y porque el fascismo en grandes dosis no se acepta a ciegas. Ahora «las derechas» que es una expresión más tibia y a la vez más amenazante, evocadora o de un enorme rebaño retumbante de bisontes, de una pobladísima batucada pareada o de un grupo de camisas pardas, algo que viene a acogotar las libertades perdidas. A la vez o muy próxima «la izquierda» ese desiderátum negado hasta el año pasado por los actuales socios del Gobierno, que lo deslegitimaban por no ser de, y apoyado por las infinitas y autodenominadas izquierdas. Desde que 18 partidos maoistas se negaban entre sí esa condición no se había dado tanta fragmentación en la izquierda en España. Tal es así que prefieren denominarse con palabras en plural que, gramaticalmente al menos, desmienten esa unidad.

Creo que las cuatro palabras juntas o por separado, de la mano del mismo guionista y recomendadas en el mismo prontuario o argumentario están calando entre quienes no tienen costumbre de leer entre líneas.