Para los que no creemos en la memoria histórica y sí en el hipocampo nos aparece un recuerdo muy antiguo que tiene similitudes con lo que Rufián pretende ahora. Hace cuarenta años un político catalán de más fuste que los actuales, tuvo la idea de aunar el catalanismo con su presencia como líder en la política española. Se llamaba y se llama Miquel Roca y ya había sido Padre de la Patria (uno de los redactores de la Constitución). En torno a él se formó una coalición muy importante para que fuese Presidente del Gobierno. Fue uno de los fracasos más rotundos conseguido en unas elecciones generales en España en democracia. Creo que el fracaso de Rufián no será tan ruidoso como el de Roca, sí aproximado. La razón, en mi humilde opinión, es que muchos de sus posible votantes siguen creyendo ante Rufián lo mismo que sentían ante Roca los suyos y que parece que también cree el orondo Junqueras. El que es segundo (o segundón) en Cataluña no puede ser primero en España.