Notas después de la primera visita al monasterio de San Juan el Teólogo.

La sorpresa inicial fue la soledad, la falta de visitantes.
Esto te permite no solo ver todo sin preocuparte de la multitud, sino también la posibilidad de hacer fotografías que en otras circunstancias hubiesen sido imposibles.
Y es que en este lugar había muchas cosas muy interesantes a pesar de la falta de acceso al museo (que visitaremos mañana) y a dos de las iglesias.
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