
Marisa me dice: “¡Qué nombre tan raro, no?”.
Pues peor debe ser el gentilicio: “Soy mokokchungués”.
Y menos mal que no estuvieron aquí los romanos, porque les pasaría como a los de Calatayud o a los de Guadix y quizás se llamasen “juliobrigantesaccitanos”.
NB.
Sobre la foto. Esta fue la primera que hicimos en esa ciudad y creo que es un caso extremo de dimorfismo sexual. Vaya, imagino que un ejemplar era el macho y otro la hembra.