Y ya en Madrid entramos en el reino del sol. Claro que los carritos que en Narita eran gratis aquí hay que hay pagar por ellos.
El tren de Atocha a nuestra casa nos arranca los últimos aromas de Japón: el follón, los gritos, la vía del ferrocarril asquerosa. Dos hormonados luciendo sus músculos. Las pintadas cubren todas las paredes y tapias desde Atocha hasta Fuenlabrada y quizás más allá. (more…)