Uno de los problemas de no publicar las crónicas del viaje en el momento en que las escribes es que dentro de un mes, cuando se publiquen, algunos de mis pensamientos de esta noche parecerán prehistoria.
En estos momentos tengo el corazón “partío”. Hoy he visitado templos zen, jardines maravillosos de una sencillez increíble, lugares que parecían de la edad media pero sin su barbarie y hace un ratito he recibido una nota de mi mujer: “que ha vuelto a hablar de la niña”. Imagino que es una broma suya. Por primera vez desde que estoy aquí leo en internet un periódico de España. Es verdad. Que ha vuelto a recordar a la niña. (more…)
Estaba cerca de la estación de ferrocarril y había hecho ayer por la tarde este recorrido, pues a pesar de eso me ha resultado complicado llegar desde el hotel hasta la estación. Esta mañana ya se veía más personal en el metro al ser un día laborable. Casi todo el mundo vestía oscuro, casi ningún color y la mayoría de los hombres con traje y corbata.
Hoy es domingo y para compensar el madrugón que debió pegarse Hiro ayer, hemos quedado un poco más tarde.
Desde el mercado Tsukiji, en un paseo, hemos llegado a los jardines Hama-rikiy (o Hamarikyu). Entrada pagando. Todo muy cuidado. Los árboles muy bien podados. Un pino de más de 300 años. Bastantes ciruelos ornamentales que ahora están floreciendo y que el personal fotografía sin parar. Se asienta sobre una antigua villa de la familia descendiente del gran Shogun Tokugawa Ieyasu.