En muchos ayuntamientos de la España de tiempos de Franco había carteles que rezaban ‘Se prohíbe la blasfemia’. Las autocracias se recrean en prohibir muchas actividades a las consideran delitos sin víctima, aunque siempre hay quien se siente víctima y siempre hay quien se siente agraviado por actos ajenos que no le están destinados. Las democracias tampoco estan exentas de esa tentación de prohibir. (more…)