Estoy escribiendo el borrador de estas notas en la mezquita de Dargah. Son las 6 de la tarde y el muecín esta rezando.
Cuando llego a la estación del tren de Ahmedabad pregunto a un empleado por mi tren: ‘sale del anden numero 1’. Sin duda y sin error. Por si acaso le pregunto a otro: ‘sale del anden numero 7’. Que es de donde de verdad salía.
Un consejo: si estas ‘perdío’ coge un ‘coolie’ o sea un mozo de cuerda que además de llevarte el equipaje, siempre saben donde está tu tren y tu vagón pues los trenes suelen ser larguísimos. Yo todavía no me he ‘perdío’. Los ‘coolíes’ se reconocen porque llevan una camisa roja.
Lo de los trenes a veces parece muy complicado pero casi siempre es más cómodo que en autobús. Lo único que encontré para este viaje fue un billete de clase ‘sleeper’ o sea literas, que dicho así parece muy bien. Es la segunda categoría empezando por abajo. Un día haré un monográfico sobre las clases en los ferrocarriles indios porque no es sencillo y hay extranjeros que se vuelven locos.
Aproveché ese viaje para ponerme al día de estas crónicas. Los sitios de Internet suelen ser muy incómodos así que he decidido escribir el borrador en papel. Así en el tren estuve escribiendo borrador tras borrador y consultando en las guías algún detalle. Resultado: tenia muy intrigados a todos mis compañeros de departamento. Estos departamentos están formados por dos filas con tres asientos cada uno que corresponderían a las 6 literas, como en España, pero además hay dos asientos en el pasillo que corresponden a dos literas mas, éstas en el sentido de la marcha. Advertencia a los altos: no se cabe en esas literas de los pasillos. O sea que éramos 8, separados por el pasillo y aunque me miraron mucho durante todo el viaje no se atrevieron a hablar conmigo hasta el final, cuando faltaba media hora para llegar. Menos mal porque tuve que volver a explicar mi vida. (No os lo creeréis pero el dueño del sitio éste de Internet donde estoy me ha preguntado si tengo una hija y un hijo y si estoy casado) Había un señor que hablaba algo de inglés y que hacía de portavoz de los demás. Aproveché para preguntarle sobre los ‘luchadores por la libertad’. Son los que lucharon por la independencia de la India en los años 40 contra los británicos y por lo visto tienen un carné.
Y así llegue a Ajmer.
En este viaje el querer asistir a la feria de Pushkar me ha descabalado algo el plan. En primer lugar porque llego demasiado pronto y no tenía buenas alternativas. Y en segundo lugar porque durante la feria hay problemas con los hoteles. Así que en lugar de irme a un hotel de Pushkar decidí quedarme en Ajmer e ir desde aquí cada día con autobús.
El primer hotel al que fui es el más recomendado en la guía porque tiene ‘encanto’. Pero solo había habitación para una noche. Además abusan de lo del ‘encanto’. Por ejemplo doblan los precios durante la feria de Pushkar. Afortunadamente Ajmer es una ciudad y no hay problemas para encontrar otro. Aunque sea menos encantador. De Ajmer las guías dicen que no merece la pena. Imagino que la comparan con otras ciudades de Rajastan. Lo había olvidado: esto es otro estado. Y por tanto otra lengua que no entiendo ni leo, aunque al ser la parte más turística de la India es más fácil encontrar gente que hable inglés que en Gujarat.
Ciudades típicas de Rajastan dentro de un recorrido serían especialmente Jaisalmer, Udaipur y Jaipur. Y la feria de Pushkar, desde luego.
La primera noche voy a un restaurante recomendado por el hotel. Pido un plato de comida china pues siempre suele ser más suave que la india. Pero me olvido de que no soy indio y no hago todas las advertencias de ‘no especiado’, ‘no fuerte’, ‘tengo problemas de estomago’ (mama, no los tengo, lo digo solo para darles pena y que no pongan tanto picante) Me ponen un salsero con varias cosas. Huelo el vinagre y se me corta la respiración. Como cuando hueles amoniaco. Olía a vinagre pero tan fuerte que no sé de qué estaría hecho. Y debí imaginar como seria la comida de picante. Al acabar viene el camarero a preguntarme como estaba la comida y yo le dije llorando que ‘muy bien, gracias’. Y seguramente como era el Happy Diwalli y todo el mundo estaba con su familia cenando, el camarero se debió imaginar que yo me estaba acordando de mis padres. Pero realmente me estaba acordando de los suyos. Y de los del cocinero.
Archive for noviembre 2005
AL de la India. Decimonovena entrega. De Ahmedabad a Ajmer.
13/11/2005AL de la India. Decimoctava entrega. Ahmedabad.
12/11/2005¿Hay bus directo de Dwarka hasta Ahmedabdad? Sí, pero de esos tastarros que en la jerga de las guías llaman «local bus». Así que la otra opción era coger un «dilax» o sea un «delux», que de las dos maneras está escrito, o sea un autobús cochambroso de allí a Rajpot y otro igual de allí a Ahmedabad: 13 horas. Lo primero que hago al llegar es ir a la estación de ferrocarril a sacar billete para Ajmer. En la oficina de venta anticipada hay una ventanilla reservada para:
– Jubilados (en la India lo soy)
– Extranjeros (por supuesto)
– Inválidos (después de las 13 horas de autobús creo que casi se me podría considerar así)
– Luchadores por la libertad.
Esto último no creo que lo sea pero me gustaría tener un carnet con mi nombre y que pusiese «luchador por la libertad» y mejor todavía si fuese ‘luchador por la libertad y por la justicia’. Y lo orgullosos que se mostrarían mis hijos cuando les preguntasen por su padre, y pudiesen decir ‘mi padre es un luchador por la libertad y la justicia. Con carné.’ Que ahora no saben que contestar.
En Ahmedabdad volví al mismo hotel y al mismo restaurante espacioso con las tumbas entre las mesas. Me paseé entre las multitudes que estaban comprando para el Diwalli. Y cuando dije que era como los Reyes en España, aquí son mas bien regalos prácticos: una camisa, unos pantalones, zapatos, cinturones y dulces para los niños. Y petardos y puestos callejeros por todos los lados. Con los cinturones me he dado cuenta de una cosa curiosa: el 80% de los varones indios llevan la camisa por fuera de los pantalones. O sea que no ves si lleva un cinturón viejo y feo o uno de Loewe. Pues la India es el país con más puestos callejeros de cinturones del mundo.
Por las calles no cabe un alma. Si no fuese porque me da miedo que a Ahmedabdad le pasase lo que a Somnat con Mahmud el Afgano, lo recomendaría. Y volví a entrar en la mezquita y aunque ya se había acabado la merienda había un ambiente de paz y tranquilidad… Y todo con guirnaldas de luces de colores.
En Gujarat son 4 días seguidos de fiesta: el 1 Diwalli, el 2 Happy Diwalli o tambien New Year, el 3 una fiesta que tiene que ver con los hermanos y las hermanas y el 4 el ID, final del Ramadan.
Y ya al tren de Ahmedabdad a Ajmer.
AL de la India. Decimoséptima entrega. Dwarka.
11/11/2005Tengo una amiga que se me ha quejado porque no encuentra ninguno de los sitios que cito. Que si me los invento. Las carreteras de la costa de Saurashtra, que así se llama la península del Gujarat que esta en el mar de Arabia, entre el golfo de Cambay y el de Kutch, son bastante malas. La guía dice que son «narrow and potholed». Después de los días de autobús no me ha hecho falta buscar su significado. Llegué a Veraval y me dijeron que había un bus directo de allí a Dwarka, mi próxima etapa. No es que me crea las cosas a la primera. Pregunto al chofer, al cobrador, a alguno con uniforme que pasa por allí, a alguno que esté detrás de una ventanilla y a un par de pasajeros. Pues después de 5 horas de autobús cuando llegas a Porbanda de noche me dicen que el autobús de Dwarka sale al día siguiente a las 6 de la mañana. Y te preguntas: ¿Porbanda? Pues la ciudad donde nació Gandhi. Y aunque no tiene nada especial no esta mal. Y así al día siguiente llego a Dwarka: uno de los cuatro lugares más sagrados de la India.
Aquí con las cosas sagradas pasa como en España con quién tiene el mejor aceite del mundo.
Dwarka está en el extremo occidental de la península de Kathiawar, que es también como se llama a Saurashtra. Lo que hay que ver aquí es el templo dedicado a Krishna. Y éste a diferencia del de Somnat sí merece la pena y el viaje. Este es un pueblo volcado en el peregrinaje de indios que vienen a ver a Lord Krishna. También tiene muchas prohibiciones como lo de la cámara fotográfica pero lo más curioso es que te hacen firmar un formulario donde tienes que escoger entre:
– Quiero hacerme de la religion hindú (aquí no puse nada porque no sabía si te hacían un examen o si te cortaban algo)
– ¿Crees que la religión hindú es superior a todas las otras? (tampoco lo marqué porque me imaginaba que te pedían una donación importante)
– ¿Eres un seguidor de Lord Krishna? (marqué esta porque me acordaba de cuando en la plaza de Cataluña de Barcelona los seguidores de Krishna repartían galletitas a la gente y si eso es lo que tenia que hacer…)
Firmé y me dieron un numero de registro: el 61. Y todo esto va en serio. Se distingue porque no te hacen pagar nada. Aunque me sentí un poco como Enrique IV el de «Paris bien vale una misa». Para los cinéfilos «La reina Margot» donde Miguel Bosé hace un magnífico papel de malísimo duque de Guisa. (A lo peor me equivoco).
En el templo de Dwarka tuve la suerte de que me «adoptó» un brahmin. O sea un cura de allí. Se parecía a Rodolfo Valentino. Hablaba algo de inglés y me explicó muchas cosas de las que desgraciadamente me enteré sólo de una pequeña parte, pues, por ejemplo, después de hablar mucho rato, yo pensaba que me hablaba de los «huesos» pues decía «bone» resulto que decía «born» o sea nacido. Debió ser todo así. Menos mal que luego no me hizo pasar un examen.
Había mucha gente rezando y sobre todo muchas familias enteras que cogen a un cura y les hace un ritual muy complicado. La gente canta, grita, toca palmas e incluso algunos contratan a unos músicos. Pero me parece que es como los católicos y los fotógrafos que no puedes llevarte el tuyo, que el negocio tiene que ser con alguno que ya esta dentro. Parece que también cuanto más pasta mas follón, mas curas y más músicos. Había un grupo grande que imaginé que serían todos del mismo pueblo. Como cuando en los años 50 iban a Lourdes. Habían llevado una bandera nueva, enorme, preciosa. Todos sentados en el suelo aplaudiendo la hazaña de un equilibrista que subía a una plataforma por encima del pináculo del templo, retiraba el mástil con la bandera que había en aquel momento y ponía la nueva enrollada con una piñata dentro. Cuando la desenrollaba, caía la piñata, a mí me daba un susto de muerte y los del pueblo además de aplaudir se lanzaban a coger los dulces que caían y a comérselos con gran regocijo. Un buen espectáculo.
El presbítero krisnático (acepto sugerencias para los seguidores de Krisna: krisnáticos, krisneros, krisnófilos… ) me sugirió que volviese a las 7 de la tarde en que se hacía la ofrenda a Krisna. Como volví a la hora que me dijo, comprobó que estaba interesado y me dió una charla extensa sobre los antepasados y muchas cosas más. Por ejemplo que en aquel templo trabajaban 400 curas. Y que sólo recibían dinero de las donaciones como de los del pueblo que habían ofrecido la bandera.
Lo digo solo por si lo lee alguno y cree que las religiones, o mejor sus profesionales, tienen que recibir dinero de los impuestos. También me explicó la diferencia entre las 7 ciudades santas y los 4 lugares santos. Y bueno… es bastante complicado.
Me dio su dirección de correo electrónico y se alegró mucho, como todos los indios con los que hablo, cuando se enteró de que estaba casado y de que tenia dos hijos como él. Intenté explicarle lo de la Conferencia Episcopal Española, pero no me entendió.
Me dijo que me quedase en un sitio determinado y que cuando llegase el momento de la ofrenda me vendría a buscar y que me colaría delante. Gajes de tener un amigo presbítero. Lo malo de estar en primera fila es que todos los fieles se te echan encima para ver mejor. Pero estuvo muy bien.
Una particularidad de estos curas es que visten unas camisas sin mangas de colores muy brillantes. Nada sobrio.
En Dwarka acabé con una magnifica puesta de sol sobre el mar de Arabia.
Paciencias.
10/11/2005Los extintores esperan colgados la pasión que incendie sus vidas.
AL de la India. Decimosexta entrega. Coda a Somnat.
10/11/2005Ayuda matemática para los seguidores populares. Hace un año asistí a una conferencia sobre ordenadores cuánticos. Para dar fe de su autenticidad y para que no creáis que os intento llevar a la confusión y el engaño: la daba un investigador español del Instituto Max Planck. Decía que con los ordenadores actuales más potentes para conseguir la factorización de un numero de 1000 dígitos se tardaría 10 elevado a 143 años. Con un ordenador cuántico 30 minutos. La solución: si quieres seguir a tu líder con el calculo de los infinitos deja la calculadora en la consigna del templo y cómprate un ordenador cuantico.
Pregunta: Como los ordenadores cuánticos no son electrónicos (¿o sí que lo son?) y la prohibición del templo era para los ‘dispositivos electrónicos’ ¿se podría entrar con él en el templo?