Hoy ha sido un día lleno de altibajos que ha acabado bien: una cena callejera de las que tanto me gustan.
Cerca del hotel hay unas calles llenas de gente, con pequeños restaurantes y establecimientos diversos de comida como fritos, zumos y similares. Pues hoy he cenado una papelina de un especie de sardinas (pero que no eran tales) fritas, como unas que comí en Japón y que tienen la particularidad de que todo el abdomen, vaya prácticamente todo el cuerpo, está lleno de huevas. Delicioso.
Y para acabar un enorme vaso de coco con leche de vaca evaporada. Vaya, la composición la sé porque he visto la preparación, no porque entendiese el letrero explicativo.
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