Dejamos el palacio de Jaipur y nos vamos al cercano templo de Govind, pero cuando llegamos lo han cerrado. Pienso que es extraño lo de cerrar al mediodía un templo tan importante, pero cuando escribo esto me percato de que en mi pueblo también hacen lo mismo con la iglesia.
Y es que llegar a una ciudad por la noche y especialmente en la India siempre es algo descorazonador.
Lo principal es que hemos dormido cojonudamente. Hay gente que echa en falta “su” cama, lo que no es nuestro caso, pero es que además esta cama está muy bien y ha ayudado que ayer fue un día complicado de viaje, con los tres vuelos, los cambios horarios y la falta de sueño.
¡Qué te voy a contar de la India que no te haya contado ya?
Solo tendría que poner un enlace a similar artículo de los 9 años que he publicado mi viaje en este blog desde el 2005 al 2019.
Echo una ojeada atrás y veo que en 2013 tenía una población de 1.220.800.359 y que ahora según la misma fuente de información (ya sabéis la CIA y sin hacer bromas, por si las flais) son 1.409.128.296 y que China sigue siendo el primero con 1.416.043.270. Lo curioso es que la India es el primero del mundo por número de varones, que le saca 3 millones y medio a China.
Afortunadamente tenemos incluido el desayuno en este hotel pues buscar uno en este ambiente del Paltan Bazaar hubiese sido complicado. Y también afortunadamente hay una opción que es nuestro desayuno favorito: tostadas, mantequilla, tortilla y té.
(La foto no es del bufet del desayuno, que es del mercadillo callejero delante del hotel).
La estación de ferrocarril de Guwahati, que está orientada este-oeste, divide la zona en dos partes distintas. La norte tiene el edificio de la propia estación y al salir de ella encuentras una gran plaza desde donde parte una avenida cerrada a la circulación con un gran edificio (“No Photos”) que sirve de hospedaje a las tropas militares (no sé si también a los policías y paramilitares) que pasan por aquí, pues Guwahati es un centro por donde transitan muchos soldados y policías.