35. De Kalimpong a Delhi, primera parte.

21/01/2011 by

Esta crónica podría llevar como subtítulo: “Y consejos de un viaje ferroviario”.

Tempranito llegamos a la estación de autobuses de Kalimpong. Es una plaza cuadrada donde en un lado están aparcados todos los jeeps y en otra todos los autobuses. Es una cosa increíble ver cómo pueden moverse con tan poco sitio y tan juntitos que están todos. Y también ver cómo van, como vamos,  tan apretaditos los pasajeros. Lee el resto de esta entrada »

34. Kalimpong.

20/01/2011 by

Monje del monasterio de Tongsa.No sé si será por las plegarias budistas en esta casa pero he dormido como un tronco.

Antes de desayunar nos vamos a visitar un monasterio cercano, Tharpa Choling. El camino pasa por una especie de extrarradio de la ciudad. La distribución del agua es como en Darjeling o quizás más exagerado. Lee el resto de esta entrada »

33. De Darjeling a Kalimpong.

19/01/2011 by

Hoy no madrugamos tanto pero nos queremos despedir con una última visión del Himalaya, así que antes de desayunar nos vamos de nuevo al mirador de ayer.  El día no es tan claro pero estas montañas son tan impresionantes…

Intentamos desayunar en la misma terraza de ayer pero hoy no la van a abrir hasta mucho más tarde Lee el resto de esta entrada »

32. Darjeling, el té.

18/01/2011 by

Plantación de te Happy Valley. Recolectoras.Para muchos occidentales “Darjeling” es sinónimo de té.  Y ¿quién no ha venido a esta ciudad y no ha comprado té? (Quizás el Sr. Sánchez, que es muy original y lo debe considerar cosas de turista).

Hay varias formas de comprarlo: en las tiendas del mercado alrededor de la estación de jeeps, que son las más baratas Lee el resto de esta entrada »

31. Darjeling, día 2, segunda parte.

17/01/2011 by

Orquídea.Después de la plantación de té y en el largo camino de regreso, ahora todo de  subida, nos encontramos con el  “Lloyd Botanical Gardens”. Imagino que el nombre será  de algún prócer  o científico británico de  la época del Raj, que lo creó o impulsó y lo raro es que no lo hayan cambiado como al colegio de Loreto. Pero ese jardín  merece la pena. Primero porque es un remanso de tranquilidad, segundo  porque está muy bien cuidado  y para los estándares indios de conservación muchísimo, y en tercer lugar  porque tiene algunas plantas notables, como la colección de orquídeas. Lee el resto de esta entrada »