Después de la visita diaria en el hospital para la cura nos vamos al cercano mercado de Bo-be. Solo tiene dos sílabas pero cada uno las pronuncia de forma diferente y no ha sido muy fácil encontrarlo.
Camino de él andamos al lado de un canal de los llamados klong. El agua apenas corre y como desaguan algunas cloacas está todo bastante putrefacto. Y en aquella porquería veo a un cocodrilo comiéndose a una rana. (more…)
Parece que Marisa está mejor y además un buen desayuno ayuda a ver el día con optimismo.
Esta mañana le hemos echado la última mirada a la pagoda de Shwedagon desde la terraza del hotel. El día estaba gris pero me he quedado con el recuerdo de ayer en que estaba espectacular al atardecer.
Nada más llegar a la estación de autobuses empieza la batalla. El primer taxista nos pide tres veces más de lo que finalmente hemos pagado. No es que te pidan un poco más, es que te piden el triple. A ése le digo si es que me quiere llevar a Bangkok, pero no me entiende. La estación de autobuses de Rangún y la de Mandalay son las dos en las que me he encontrado con los mayores abusos. O por lo menos con los intentos.
Esta mañana vuelvo al desayuno tradicional del huevo (o de la tortilla) después de haber estado desayunando “mohinga” todos estos días pasados. Pero sólo porque nos espera un largo viaje en autobús y no quiero sorpresas digestivas porque si no os recomiendo “mohinga”.