43. Bangkok. Regreso. Día 1.

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Parece que Marisa está mejor y además un buen desayuno ayuda a ver el día con optimismo.

Nos vamos con barca por el río a Chinatown. Igual que hay gente que viene a Bangkok para hacerse una operación de cirugía estética nosotros aprovechamos el viaje para hacernos gafas. Así tenemos un óptico chino al que siempre acudimos. Hoy me ha explicado que él estudió en Singapur. Y me ha surgido una duda: ¿qué se habla allí? Pues efectivamente no hay “singapurés”. El me dice que se habla chino e inglés. Lo del “singapurés” parece un instrumento de cocina de ésos de Ferrán Adriá.

Chinatown. Patos

Se ha interesado por los precios de las operaciones de ojos con láser que se hacen en España. Pues os digo lo mismo que escribí en la anterior crónica: si va mal la sanidad pública en España, me domiciliaré aquí.

Encontramos una tienda, también china, donde nos pueden arreglar la cámara de Marisa pues sigue con el “aparejo de fortuna” que le hice yo. En España la hubiésemos tenido que tirar pues te cobran más por la reparación que por una nueva. ¿Has visto el vídeo de “La historia de las cosas”?  Si es así ya sabes por donde van los tiros. Si eres un tipo concienciado (no voy a escribir “tipa”) o tienes algún amigo que lo sea, seguro que te lo han enviado y lo has visto. Si no lo has hecho merece la pena “gastar” o “invertir” tu tiempo en los 20 minutos que dura. Serás recompensado.

Les pregunto en esa tienda por un autobús para ir desde allí al centro comercial MBK y me lo escriben en un papel y además el precio que debo pagar. Imagino que piensan que nos timan siempre a los turistas y no les gusta que lo hagan. Y también que los turistas somos un poco “pringaos” y no nos enteramos de nada.

Cuando volvemos a recoger la cámara les pregunto para ir al hospital y me dicen que no hay autobuses desde esta zona pero que un taxi no me debe cobrar más de una determinada cantidad. Aquí no hay problema pues van con taxímetro. Además la policía los controla mucho. Así como en Rangún no veías ni a uno aquí es frecuente verlos por las calles.

Taxis en Bangkok

Llegamos a MBK y ya estamos metidos de lleno en el mundo del consumo. Después de las carencias de Birmania hasta se agradece.

Como el año pasado encontramos familias árabes en los que ellos parecen salidos de cualquier ciudad europea y ellas del más oscuro de los abismos.

Vamos al hospital a realizar la cura diaria. Nos encontramos en la recepción con un joven en silla de ruedas. Solo tiene heridas en un par de dedos pero es que siempre que llegas al hospital te preguntan si quieres silla de ruedas y él se ha dejado querer.

Hablo con él un poco en inglés y le pregunto de donde es: “vasco, del norte de España”. Me ha dejado de piedra. Claro que él habrá ido a otra escuela de idiomas distinta de la mía. Y del resto del personal que te encuentras.

Le preguntas a un alemán de donde es, si te lo encuentras en cualquier país de Asia y te dice que “de Alemania”. No te dice que “de Renania, que está en el oeste de Alemania”. Y así con cualquier país. En mis lecciones la respuesta del “vasco, del norte de España”  era la tercera parte de la pregunta “where do you come from?”.  Porque tú le decías que “de España” y el otro te decía que “yo he estado un verano en España”. Y quizás entonces te podía preguntar que de qué parte eras. Y entonces empezabas con tu toponimia regional que podías precisar tanto como el otro te entendiera. Pero lo dicho, hemos seguido métodos diferentes de enseñanza de idiomas.  Pero el suyo debía ser mejor porque es un profesional del aprendizaje de lenguas.

Parecía una buena persona pero no me gustaría ser su padre.

Volvemos a pasar por el mismo problema de ayer sobre quien paga los gastos pues la compañía de seguros me dijo que no me preocupase. Si te pasa algo por ahí insiste en que dejen claro al hospital que la compañía se hará cargo de todos los gastos. Miedo me da pensar que nos hubiese podido pasar en Birmania.

A pesar de que íbamos solo a una cura nos atiende otro médico diferente del de ayer porque quiere ver la herida. No sé si es soberbia médica o es un amargado pero no es nada amable. Va y me dice que cuantos días queremos que curen a Marisa. Le contesto que el médico es él, no yo.  Parece que a veces ser borde te soluciona las cosas. La examina más a fondo que ayer y además la cura él personalmente muy bien en vez de las dos pánfilas enfermeras que lo hicieron ayer que parecían dos ángeles que apenas la tocaron.

Mala acción.

En Sittwe hice la buena única acción de todo el mes. El dueño del hotel me pidió que le cambiase un billete de 100$ con el que le había pagado un extranjero pues era viejo y no lo podía cambiar allí. (El billete era el viejo, no el del hotel). Y lo hice.

Hoy he ido a cambiarlo en Bangkok en un banco y me han dicho que es falso.

Me he quedado bastante jodido sobre todo porque fue una acción sin ninguna contrapartida por mi lado.

Nunca acabas de aprender.

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