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Buenas noches y buena suerte

09/03/2006

Fotograma de Buenas noches y buena suerteBuenas noches y buena suerte es una de las grandes películas en la actual cartelera de Madrid. Al final de una de las sesiones se oyeron muchos comentarios de desaprobación e incluso un ¡que me devuelvan el dinero de la entrada! en voz alta. Buena manera de demostrar lo que el protagonista de la película, Ed Murrow, decía en sus apreciaciones acerca de lo que la televisión podía aportar (o no) al mundo. Murrow lo decía en los años 50.

Lo del gas no es natural

08/03/2006

Cocina de gas naturalLlevamos meses aceptando que no hay nada malo en que una Caja de Ahorros, entidad cuyo status jurídico le libra de muchos problemas y en especial de responder ante la ciudadanía, pero no de ser regulada por el poder político de su Comunidad y su Ayuntamiento, sea, al final de la cadena, el poder decisor y gestor de muchas empresas. (more…)

No queremos saber nada de la gripe aviar

06/03/2006

Cada vez somos más partidarios de no saber lo que no debemos. Por ejemplo, preferiríamos no saber que el Tamiflu reduce en un 38% la gravedad de los síntomas, en un 37% su duración y en un 67% las complicaciones secundarias porque son datos de una precisión sospechosa (more…)

El marido del César

05/03/2006

El perfil de Julio CésarEsta semana ha aparecido en la prensa la noticia de una ministra del Reino Unido, que no tenía la más mínima duda de que un regalo de 500.000 euros, hecho a su marido por alguien del entorno de Berlusconi, era tan sólo un regalo. Nos gusta comprobar que sigue habiendo personas ingenuas en la vida pública, sobre todo en esos puestos a los que es imposible llegar siendo ingenuo. (more…)

Menos umbrales y más techos

04/03/2006

Muchos aficionados creen que si se les pagase menos a los jugadores estrellas de fútbol, pondrían más empeño en jugar y se dejarían la piel en su «puesto de trabajo», lo que jamás creen de si mismos. Curiosamente los consejos de administración de empresas estrellas creen que hay que subir la remuneración de sus principales directivos para conseguir igual propósito. La razón parece ser que unos han superado el umbral de lo razonable y otros no llegan a los techos necesarios para «retener el talento». Debe ser verdad porque los umbrales siempre están por debajo de los techos.