
En el barco la situación podría ser peor, pues la lluvia es suave y si hubiera viento sería horrible. Porque es el típico barquito de turistas con una cubierta al aire libre con un toldo de plástico, unas sillas también de plástico muy nuevas pero muy inestables, un puesto de pilotaje sobre el que volveré luego y una sentina con unas ventanas correderas de madera y con una especie de camastros cubiertos de plástico.