Ayer cuando estaba en el exiguo comedor (dos por tres metros con una mesa alargada en medio) apareció una pareja joven de occidentales. Ni mú. La chica del hotel les trajo la carta del restaurante con un papel para que apuntasen lo que querían. Esa es una técnica muy habitual en algunos países de Asia para evitar quejas de los clientes. Al rato les trajeron la cena, cenaron y se fueron. Ni mú. Si estuvieron media hora no es que no me dijeran nada a mí, ni siquiera el socorrido “hi”, es que ni le dirigieron la palabra a la del hotel ni hablaron nada entre ellos. Que a lo mejor son de una secta. (more…)