Esta mañana me despierto antes de las 6 y decido volver a ver el aclamado amanecer de Pelling. Desde mi ventana se ven las grandes montañas así que aguanto allí hasta que empiezan a dar los primeros rayos de sol sobe el Kanchenjunga. En la terraza ya hay una señorita en estado contemplativo y luego aparece uno en estado semidesnudo buscando la ropa que tenía tendida. Debe viajar con menos equipaje todavía que yo. O es que ha subido en pijama aunque la mañana es fresca. Realmente el amanecer es una maravilla. Y si tienes alguna duda de cual es la montaña más alta en aquel momento se acaba: la que primero recibe los rayos del sol. (more…)