En el hotel de Bombay y también en algún otro nos han proporcionado el periódico del día.
En Bombay ha sido el “Hindustan Times” que ha estado volcado en las elecciones de Maharastra de las que ha sido muy difícil, casi imposible para mí, seguirlas dada la profusión de siglas que emplean e imagino la cantidad de partidos que están detrás de ellas, al margen de los grandes que hay, pero siempre han surgido noticias curiosas de un tipo que no suelen aparecer en los medios españoles, por lo menos en los que conozco.
Una observación viajera: el que está sentado delante de Marisa se ha pasado el viaje leyendo un opúsculo en un alfabeto que me ha parecido tailandés, aunque también podría ser camboyano, que no los distingo. Y lo que leía era muy profundo o no debía tener muchos conocimientos del idioma porque empleaba mucho tiempo en cada página.
Hoy nos vamos de Bombay a Aurangabad y como el tren no sale hasta la una del mediodía tenemos tiempo de desayunar tranquilos, vaya, como todos los días, hacer la maleta y pasear un poco, así como despedirnos de nuestra amiga Smriti.
Dejamos el “dhobi ghat” y nos reincorporamos al Bombay habitual donde la vida sigue y encontramos los típicos puestos callejeros de comida donde me encantaría probar todo sabiendo que no debo hacerlo por el tema del picante.
El desayuno estupendo en este hotel como siempre si solo nos ceñimos a la tortilla («señor camarero, sin picante, por favor»), pero cada vez que intento una prueba del resto de platos indios no puedo comer más que esa pequeña porción que me he puesto de prueba.
Para compensar es el único desayuno donde podemos tomar té que no sea de bolsita.
(Este no es nuestro desayuno, que es un “restaurante ambulante”).