Alejandro: – ¿Hay algo que pueda hacer por tí?
Diógenes: – Hazte a un lado, que no me dejas ver la televisión.
![]()
Alejandro: – ¿Hay algo que pueda hacer por tí?
Diógenes: – Hazte a un lado, que no me dejas ver la televisión.
![]()
La inexistencia de lejanía, o quizá la inexistencia de proximidad, hace que en Internet todo aparezca ante nuestra vista como las vacas lejanas de todos los tamaños y pelajes al fondo de un valle, a distancia de un clic. Da igual The Lancet que Irracionalia. Para escuchar algo de verdad hay que acercarse hasta escuchar el ruido de las distintas esquilas.
Uno de los pasados días AL ha hecho un comentario, en una de sus notas desde Camboya, sobre una escultura desaparecida, propiedad del Museo Reina Sofía, que me parece que demuestra la ternura de la educación en los escolapios, esa ternura que tanto echaban a faltar quienes se educaban con ellos hace unas décadas. Como razón de la posible desaparición de una obra de Richard Serra desaparecida dice «el arte moderno a veces se confunde con la chatarra», pero esa afirmación es la más amable interpretación que un buen corazón puede hacer; porque cuanta ignorancia, desidia y complicidad deben darse para hacer desaparecer una escultura de 38.000 kilogramos; que eso no cabe en un bolsillo, ni siquiera en un buen trailer, ni un poco hoy y otro poco mañana; y aunque muchos llegásemos a juzgarla como chatarra, ¿cuantos de nosotros desconocemos que la chatarra de propiedad pública no es, de ningún modo, de nuestra exclusiva propiedad? (more…)
En eso llegaste tú, que igual que tocas la quena, conduces una kangú, das a una anciana la cena, rompes hechizos vudú, llevas cemento y arena, en eso que llegas tú, para acortar cada pena.
A pesar de que ha pasado el tiempo de la burbuja y del esplendor en la hierba artificial, sigue gustando el emprendedor, el empresario hecho a sí mismo, pero poco hecho.