Todos los yates parecen deshabitados a pesar de ser domingo. Solo vemos uno con gente en cubierta: unos macarras jóvenes con música bastante desagradable. O sea, que tienes un yate cojonudo en la marina de Auckland y te salen unos vecinos así y te tienes que mudar a Chiclana, que me han dicho que es un lugar tranquilo y de nivel. Y es que el dinero no te da la solución para una felicidad completa.