Lo que debió ser un puerto comercial lleno de grúas y movimiento de mercancías por los tinglados se ha convertido en una zona de ocio con bonitos paseos y accesos a los cercanos grandes yates que están amarrados aquí. Ahora en España es difícil acercarse a estas maravillas del diseño y del despilfarro, pero aquí los tienes casi al alcance de la mano.