Cuando regresamos desde el punto más cercano a la lengua del glaciar un grupo de tres ancianas (vaya, como nosotros, o así) me preguntan si falta mucho. Les digo una mentira piadosa, que los padres escolapios me enseñaron que sí se podía mentir así sin pecar contra el octavo mandamiento. Así que les digo que 10 minutos y para darle más énfasis a mis “Ten minutes” les añado que “Very easy”. (more…)