La segunda etapa turística nos lleva al templo de Beomeo.
Como no sabemos como estará aquello de restauración comemos antes de ir allí. Encontramos un pequeño local donde un joven, que podría ser un modelo de alta costura, hace con mucha habilidad unos pastelillos chinos buenísimos. Son como los momos tibetanos y en coreano se llaman “mandu”. Comida sana, nutritiva y barata. (more…)