Estoy escribiendo en una gran mesa que hay enfrente de nuestra habitación. Son las 6 de la tarde, es noche oscura, hace fresco y no consigo que la puerta que da a una terraza se quede cerrada. Cada vez que pasa un huésped bengalí se la deja abierta. Y es que acaba de llegar un grupo que ha ocupado las dos habitaciones que quedaban libres en esta planta; hay cinco habitaciones en todo el hotel. (more…)