Ayer al llegar a la estación recibí la primera impresión de esta ciudad: fue buena. Hoy la segunda no ha sido tan buena.
Cuando ayer el recepcionista del hotel nos enseñó la habitación le recordé que el año pasado nos despertó muy temprano el canto de un humano. No recordaba su afiliación pero sí que era religioso. (more…)