El nuevo hotel, al que intentamos ir el primer día pero que estaba lleno, nos cuesta menos de la mitad que el otro y encima está mejor. Claro que la recepción no tiene sus espejos, ni los recepcionistas son tan soberbios, pero la relación precio-calidad es magnífica. Quizás por eso está lleno.
La habitación parece diseñada por un discípulo de Gaudí. Aquí la cama tiene una forma tan especial que el colchón tiene el lado de la cabecera curvo. (more…)