Desde el mercado Tsukiji, en un paseo, hemos llegado a los jardines Hama-rikiy (o Hamarikyu). Entrada pagando. Todo muy cuidado. Los árboles muy bien podados. Un pino de más de 300 años. Bastantes ciruelos ornamentales que ahora están floreciendo y que el personal fotografía sin parar. Se asienta sobre una antigua villa de la familia descendiente del gran Shogun Tokugawa Ieyasu.