Llegamos a Shillong mi compañero y yo. Y el japonés gracias a nosotros. Le preguntaban si se quedaba en Shillong y solo sonreía. Ayer le pegunté si conocía los caracteres árabes para viajar a Irán. Y también sonreía. No sé donde irá a parar.
El tripuriano nos para un taxi para que nos lleve al hotel que está en una zona que se llama Police Bazar. Y nos dice cuanto tenemos que pagar: 10 rupias cada uno. El ”japo” –como dicen en las pelis americanas- nés no sabe a qué hotel ir pero se viene conmigo. Llegamos a la plaza central del Police Bazar y le digo que nos lleve al hotel que le dijimos al contratarlo. Si queremos ir al hotel tenemos que pagarle el doble. Y según mi mapa está al lado y encima es lo que habíamos pactado. No hubo bronca porque no me contestó. Esta noche también he tenido otra con un sujeto que no me daba el cambio después de tomar un té. Pero a los indios no se lo hacen. O se creen que los extranjeros somos idiotas o han pasado por allí varios idiotas que les ha dado lo mismo lo que les han devuelto.
Miro en varios hoteles y al final voy al que recomienda la guía. Un acierto. Es más caro de lo habitual pero está muy limpio y bien dotado. Y obtengo un pequeño descuento. Es que en los hoteles siempre regateo pero no siempre con éxito. Depende de la oferta y la demanda, de las armas que tenga de regateo y del sentido comercial del recepcionista.