Llegas a Calcuta y ya estás en la India. Ésto que parece una tautología, que tanto gusta a los políticos, intento que no lo sea. Quiero decir que es el país que realmente esperas encontrar. Después de dejarnos levantar de los asientos en el avión, nos tienen más de 20 minutos de pie esperando los permisos necesarios. Y no es que fuese un aterrizaje inesperado pero es que a pesar del tamaño de la población, este aeropuerto se debe parecer más al de Teruel que al de Barajas. Llegamos a la una de la noche y a esa hora no llega nadie más, pero tenemos que ir en autobús hasta la terminal. Y como en estos vuelos hay un montón de viejecitas indias que deben volver de ver a sus seres queridos en Inglaterra o bien que regresan aquí para morir cerca del Ganges, pues todas viajan con una maleta o bulto dentro de los tamaños permitidos pero a tope de peso y nos hacen bajar por una escalera muy empinada y luego subir a un autobús de esos antiguos con tres escalones muy altos. Quizás pretendan acortar el transito, vaya, el tránsito a la incineración. (more…)