Cuando nos fuimos a dormir se veían todas las estrellas del firmamento, pero esta noche ha caído un buen chaparrón. Estamos teniendo una suerte increíble con el tiempo.
Desayunamos en una “tea-shop”, uno de esos lugares donde se puede comer algo a lo largo de todo el día. Está lleno y hay mucho ambiente por la calle. Vemos grupos de monjes pedigüeños a la búsqueda de su comida. Pienso en la palabra “pedigüeño” y si debería haber escrito “mendicante” en su lugar. (more…)