Al final Sinbo ha resultado ser una etapa agradable y placentera a pesar de los malos presagios de la llegada.
Una vez pasado el calor más fuerte dimos una vuelta por el pueblo. Son calles anchas de tierra con casas de madera con bastante buen aspecto. Algunas tienen una especie de hornacina proyectada hacia el exterior. Es el lugar para los rezos de los budistas. Creo que también es el sitio para un altar dedicado a los antepasados. No sé por qué no forman parte del interior de una habitación sino que están hacia afuera. La gente es muy amable, te sonríe y te saluda. Seguramente es una población próspera. Hay una iglesia cristiana y una pagoda. (more…)