Llegamos a Mandalay y decidimos ir al mismo hotel que María Jesús. En la estación de autobuses hay empleados de hoteles y pensiones, pero nada agresivos ni pesados. Cogemos un taxi enano que es la primera vez que los veo. Son como un cochecito pequeño o una motocarro grande. En la cabina caben el conductor (con volante, no con manillar) y un pasajero, y en la caja dos bancos laterales corridos para cuatro pasajeros. (more…)