No hay transporte directo así que tengo que coger un autobús hasta Igdir y otro desde allí a Dogubayazit. Me dicen que hay uno a las 9 y que sale de una estación de minibuses que hay cerca del hotel. No es a las 9 sino a las 10. Las salas de espera de este tipo de estaciones y compañías son siempre parecidas. Unos bancos cochambrosos con poco mullido, una estufa de leña en el centro de la habitación, un mostrador con un par de empleados, unos letreros que dicen que no se puede fumar, mujeres silenciosas que no se mueven ni salen nunca a la calle durante la espera y hombre bigotudos que no paran de hablar y de fumar. A Esperanza y a Lamela les encantaría esa actitud de los fumadores frente a la ley. (more…)