10. De Kars a Dogubayazit.

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Horizonte de Dogubeyacit con el AraratNo hay transporte directo así que tengo que coger un autobús hasta Igdir y otro desde allí a Dogubayazit. Me dicen que hay uno a las 9 y que sale de una estación de minibuses que hay cerca del hotel. No es a las 9 sino a las 10. Las salas de espera de este tipo de estaciones y compañías son siempre parecidas. Unos bancos cochambrosos con poco mullido, una estufa de leña en el centro de la habitación, un mostrador con un par de empleados, unos letreros que dicen que no se puede fumar, mujeres silenciosas que no se mueven ni salen nunca a la calle durante la espera y hombre bigotudos que no paran de hablar y de fumar. A Esperanza y a Lamela les encantaría esa actitud de los fumadores frente a la ley. Ya sabes, “con tal de que te quedes ciego yo estoy dispuesto a quedarme tuerto”.
Un grupo de hombres va cogiéndome confianza. Entra uno un poco rubio y me dicen que es de África. Él venga a decir que no y grandes risas del grupo. Luego me dicen que es de Tarragona. Sin equívocos porque lo pronuncian perfectamente. ¡Increíble! ¿Qué querrán decir ellos con Tarragona? Por la otogar varios niños limpiabotas. ¿Tendrán en cuenta lo del trabajo infantil para lo de la UE?
Estoy sentado al lado de una pareja. El de unos 50 años y ella de 25 ó 30. Me pregunto si será su mujer o su hija. Sacan caramelos y me ofrecen uno. La oportunidad. Hago como en otros viajes: dibujo mi árbol genealógico como los guisantes de Mendel, así les explico mi situación familiar y aprovecho para preguntarles la suya. Él es su padre y ella tiene un niño. Ya tenemos alrededor al grupo de Tarragona explicándome cuantos hijos tiene cada uno.
El paisaje de salida sigue siendo un mar de nieve. Estamos en una llanura a 2000 metros de altitud. Después de un puerto aparece por primera vez en este viaje un paisaje sin nieve o solo con unos restos. Al fondo una cadena montañosa enorme. La carretera va siempre muy cerca de la frontera con Armenia así que quizás sean las montañas de allí. Uno de los picos es enorme e imagino que será el Ararat. Saco la maquina para hacerle una foto aunque sea desde el coche por si luego aparecen nubes y no tengo otra oportunidad. El pasajero que va detrás de mí me adivina el pensamiento y me dice que no es el monte Ararat.
A unos 30 kilómetros de Igdir el paisaje es una estepa que se parece a los Monegros y entonces sí aparece el Ararat. Es inconfundible e impresionante porque está separado de todos los demás y encima tiene la silueta de las montañas que dibujan los niños. O del Ocejón.
Hemos tenido dos controles de la gendarmería de identificación de los pasajeros con tanquetas a un lado de la carretera. La cosa parece que va en serio. En tres horas hemos llegado a Igdir. Tengo que esperar hora y media a que salga la furgoneta para Dogubayazit. Me voy a comer. El dueño del restaurante es muy simpático e intenta hablar conmigo. Le vuelvo a hacer lo de Mendel. El año que viene lo plastificaré. Él tiene un niño. Me enseña a pronunciar Igdir: sin abrir los dientes di “eeder”. Ya te puedes imaginar que si pronuncias “Igdir” así con la fonética del castellano no entiende nadie. Además como el dueño es de Urfa, que es una de mis ciudades favoritas, estamos un rato “hablando” sobre ella. La comida buenísima y el precio increíble. Doy una vuelta y vuelvo a ver niños limpiabotas. Los de aquí llevan una caja tosca de madera con los utensilios y una lata vacía cilíndrica grande, como esas de 5 kilos de tomate, para sentarse mientras trabajan. Una particularidad de este pueblo es que se ven bastantes bicicletas, pues en las poblaciones anteriores no he visto ni una aunque como estaban las calles no me extraña. Quizás sea de por aquí la frase de “las bicicletas son para el verano”.
Durante todo el recorrido de Igdir a Dogubayazit tengo el Ararat a la vista. Hoy ha sido el día mas claro desde que estoy aquí, así que otro de los motivos del viaje de este año, ver esa montaña lo he podido cumplir.
Desde Kars, si no hubiese problemas de fronteras se podría ir a Georgia o a Armenia. Desde Igdir a Nakhichevan que es un enclave de Azerbayan dentro de Armenia. Algo así como el Rincón de Ademuz. Desde Dogubayazit se puede ir a Irán. Ya veis que sugerentes fronteras pero yo me quedo en Dogubayazit, donde hay dos cosas que ver: el monte Ararat y el palacio de Isaac Pachá. Puede que en castellano sea del Pachá Isaac.
Nada mas llegar el recepcionista del hotel intenta venderme un viaje al palacio con un hermano taxista. Me explica que él no es el recepcionista. Parece un botones de esos que se hacen mayores en los hoteles y siguen de botones. No sé porqué me explica que mañana me servirá el desayuno. Quizás porque es la única palabra que sepa en inglés pues me dice que él habla turco y farsi pero no ingles. Le regateo el precio y accede. No es el recepcionista, es el manager. Mas tarde el recepcionista de verdad intenta venderme otra excursión por la zona que me cuesta casi tanto como el vuelo de Madrid a Estambul. Le digo que no. Voy a dar una vuelta y oigo en la calle a una pareja joven hablando en español. ¡Ya tengo compañeros para compartir las excursiones! Error. Son una pareja encantadora, Arancha y Joseba, que viajan en una furgoneta y mañana se van a Irán. Estamos charlando un buen rato. Han salido de España y quieren llegar a China. Y después, sin furgoneta, a Australia. Son realmente increíbles. Gente así es mejor que estén fuera de tu país pues tan decididos y con las ideas tan claras imagínate lo peligrosos que pueden ser si esas energías las dedican al mal. E incluso al bien, porque tu bien y el suyo no tienen porque coincidir con el mío. Me encantaría volver a encontrármelos o por lo menos saber de ellos. Y juntos vemos el espectáculo maravilloso del sol poniente iluminando con tonos rosas la mole nevada del Ararat. Siempre que me acuerde de esa visión la relacionare con ellos. ¡Que tengan mucha suerte!
Cena y luego postre en pastelería para acabar bien el día. Hoy ha sido el día mas barato de restaurantes de todo el viaje. Cuando regreso al hotel veo unos niños recogiendo latas. ¿Que pensaran de eso en la UE?
Ararat.
Un amigo que sabía que quería acercarme por estas tierras y creyéndome capaz de subir al monte Ararat -eso demuestra la falta de ecuanimidad con la que me ven algunos- me avisó de que hacía falta un visado especial para subir hasta la cima. Además de dinero y de pedirlo con 8 semanas de antelación se necesita “aportar” los siguientes documentos:
· 8 fotocopias del pasaporte y de la tarjeta de residencia si no es ciudadano español.
· 8 fotocopias del documento de identidad.
· 8 formularios de solicitud de visado.
· 8 fotografías tamaño carné.
Parece de broma eso de pedir ocho de cada cosa. Y para evitar la sospecha de que me invento situaciones aquí tenéis la dirección: http://www.tcmadridbe.org/visados_agri.htm
Otra de las cosas singulares y sin ninguna lógica es que debes ingresar 50 dólares cuando lo solicitas y 58 euros cuando te lo conceden. ¿Lo podían hacer más complicado? Si buscas en la página de visados turísticos te encuentras con la siguiente sorpresa: si obtienes el visado en el momento de llegar a Turquía tienes que pagar 10 euros, por ejemplo en el aeropuerto, pero si lo quieres sacar en el consulado en España te cuesta 58 euros. Parece que debería ser al revés, ¿no? Eres previsor y llegas con todos los papeles en regla y 58 euros. Te olvidas de todo y lo dejas para el final y 10 euros. ¿Habrá hecho el cálculo algún matemático del entorno áulico de Esperanza?
Volviendo al monte Ararat. En turco Agri Gadi. Un monte mítico. En una crónica de la India expliqué que había subido al monte Olimpo, donde estaba Zeus y también al monte Musa o Moses en el Sinaí, donde estaba Jehová. Y a varios montes indios habitados por diferentes dioses. Lo siento pero en mi recorrido divino-montañero no podré subir a éste. Además de los permisos que explico al comienzo, mi guía te advierte de que se ha creado una especie de sindicato entre los habitantes de la zona y piden un pastón para ayudarte en el recorrido. Y aunque fuese “de gratis”: la cima está a 5137 metros y eso en invierno no está a mi alcance. Ni en verano, no nos vamos a engañar.

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5 comentarios to “10. De Kars a Dogubayazit.”

  1. jose luis Says:

    Recuerdo que cuando era botones pensaba mucho en lo bueno del oficio y lo malo de hacerse viejo con ese uniforme. Al final pude cambiar de puesto, pero me costo dejarlo.

  2. Angel de Turquia Says:

    ?Te costo dejar el puesto o el uniforme? Si es por uniforme ya sabes que siempre te puedes hacer militar o de alguna orden religiosa. Los de las policias autonomicas tambien tiene uniformes muy vıstosos.

  3. jose luis Says:

    Las propinas y las risas.

  4. LUIGI Says:

    Y que buenas propinas los Sr@s. del Palace H.!

    !Qué espectáculo y delicia de puesta de sol!

  5. Asier Says:

    Hola Angel, me ha gustado mucho tu relato en la Turquia Kurda. Buscando informacion sobre la zona este de Turquia, encontre tu historia y voy para alla en julio con 2 amigos mas. Nos gustaria saber cuanto pagabas los hoteles mas o menos, para hacernos una idea. vamos con un presupuesto reducido e incluso camping. Y por otra parte, Joseba y Arantza son amigos mios,y hace una semana me escribio desde Diyarbakir. Despues de estar en Pakistan, China, Nepal, India y creo que Afganistan, vienen para casa pero para irse para Africa o algo asi m comenta en el ultimo E-mail. Estare con Joseba y Arantza dentro de unas semanas, y nos daran informacion, pero nosotros vamos como tu fuiste, de autobuses y hostales o hoteles y aunque llevamos una guia(lonely planet) estariamos agradecidos de llevar otra idea. Un saludo

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