Hay quienes se debaten entre la obligación de impedir la entrada de inmigrantes y la voluntad de acogerlos. Si quisiera que alguien admirase mi bondad o me votase para presidente de la depuradora más cercana, diría que me debato entre la elección de impedirles por cualquier medio la entrada y la devocion de alojarlos en mi propia casa o en un hostal pagando de mi bolsillo, pero temo que me considerarían una mala persona por creer que bromeaba con la dignidad ajena. (more…)