Turquía.
La primera vez que Turquía entró en mi vida fue con los padres escolapios. Así como lo de Darwin que conté en mi viaje a la India se me quedó troquelado en el cerebro, de Turquía solo recuerdo dos hechos ciertos: uno que fue una derrota para los turcos, Lepanto, (es posible que ahora con la enseñanza de la historia, los escolares no sepan ni eso pues esa batalla no se la puede adjudicar ninguna autonomía) y otro que aunque fuese una victoria para ellos, se presentaba como un desastre para la cristiandad: la toma de Constantinopla. Lo demás eran sentimientos derivados de la fiereza y crueldad de sus ejércitos y de la voluptuosidad y molicie del harén del sultán. (more…)