El rey Salomón ha hecho mucho daño; sin pretenderlo, pero ha hecho mucho daño. Nos ha convencido de que un juez debe ser sagaz, descubrir la verdad aunque se oculte detrás de un niño, y severísimo, cortarte el niño en dos si hace falta, pero que te vayas tan contenta. Lo que ocurre, seguramente para bien, es que la justicia, tres mil quinientos años después no podía ser de otro modo, no tiene necesidad de Salomones. (more…)