
Cuando estamos cerca de la torre Isarlat nos han abordado dos veces con la misma propuesta: “no merece la pena, cuesta mucho subir hasta arriba y es mejor ir a ver un templo que está enfrente”.
Detrás de tanta preocupación por nosotros hay un claro interés mercantilista, vaya, que quieren llevarnos a alguna tienda o hacer de guía, pero si no son pesados no está mal.
(more…)