Tras el frugal desayuno –no olvides que estamos en un lugar austero y casi monacal- hoy queremos ir a visitar el mercado de las flores y sacar el billete de vuelta a Delhi y también el jardín botánico, que Marisa no conoce.
El mercado de las flores es uno de los espectáculos más fotogénicos de esta ciudad.
Imagino que allí se venden todas las flores que los calcutanos emplean en guirnaldas y ofrendas. Llegan camiones que parece imposible que puedan pasar por entre los puestos y descargan grandes fardos. Estos se abren y aparecen centenares de largas guirnaldas que compran y se llevan unos hombres que acaban cubiertos de flores. Es realmente impresionante. Me recuerdan a los marineros malos del buque “El holandés errante”, pero aquí en plan floral. (more…)
Hoy tenemos como objetivo conseguir el permiso de entrada en Sikkim. Aunque es un estado más de la India, si bien el último en incorporarse en 1975, se necesita un permiso especial para entrar.
Para nosotros, y en este viaje, Calcuta es una ciudad de paso hacia el norte así que lo primero es ir a buscar un billete de tren que nos lleve a NJP. Y antes de comprar el billete hay que cambiar. Aquí solo conozco dos lugares para hacerlo: en Sudder St, calle que en otra ciudad sería un gueto de mochileros occidentales pero que aquí es de “caritativos occidentales”, y la zona de BBD.
Llegamos al aeropuerto de Delhi y parece otro país. Desde la salida del avión hasta el paso de inmigración es todo nuevo. Pero nuevo de hace tres días que han acabado los Juegos de la Commonwealth (CWG). Porque en la India encuentras alguna vez, pocas, obras públicas totalmente nuevas pero que no funcionan todavía –algunas no funcionarán nunca-, o que no les han quitado los plásticos que las protegen y éstos se han empezado a deteriorar
Desembarcamos en Doha y el “transit” es agobiante. Es que este aeropuerto se diferencia del resto que conozco, en que de un vuelo con un avión enorme menos del 10% pasan la inmigración, todos los demás vamos de “tránsito”. Y ahora hemos coincidido tres aviones. Por más que varios empleados se desgañitan diciendo que los que se quedaban en Doha fuesen por un sitio vacío y cómodo allí no iba ni Dios. Que aquellas solicitudes parecían las de las tentaciones de San Antonio, famoso santo porque fue tentado por bellas señoritas y él prefería un mendrugo de pan que le llevaba un cuervo.