Una parte de la «Iglesia catalana» se ha pronunciado de forma vehemente por el «derecho a decidir» e incluso por la independencia. Católica significaba hace años universal, pero en los últimos cincuenta años ha mutado a localista. No obstante, en este caso hay una razón de peso: Todos (o casi) los ciento veintiún presidentes de la Generalitat clásica o predemocrática (antes de 1.716) fueron curas.