Archive for diciembre 2013

Tramos.

27/12/2013

La mayoría de los políticos españoles me parecen toscos. Supongo que se debe a la necesidad de salir en la foto por lo que se mueven poco y pretenden no tener opiniones que desmerezcan de las oficiales. Ya lo dijo Fanfani, a los políticos españoles les «manca finezza» aunque ya no llevan chaquetas de pana.
Sin embargo cuando salgo a la carretera siempre encuentro una excepción, los responsables de la Dirección General de Tráfico (D.G.T.) son personas dotadas de una finura y una competencia muy superiores al resto. Cuando veo los rótulos de «Tramo de concentración de accidentes» y «Fin del tramo de concentracón de accidentes» no puedo evitar pensar en la capacidad extraordinaria que demuestran.
No sólo son capaces de conocer en qué tramos viarios se concentran los accidentes sino que consiguen que año tras año los accidentes se concentren allí y eviten en gran medida que nos accidentemos en la enormidad de kilómetros del resto de la red. Además teniendo a los accidentes concentrados es más posible acabar con ellos cuando sea necesario y no antes con el derroche de recursos que esa anticipación podría suponer.

¡Qué pena tener que pedir!

26/12/2013

El hijo del artista Gerardo Rueda ha dicho que su padre y J.M. Aznar sólo se vieron una vez. Hay que concluir que las gestiones del ex presidente para aportar esas grandes cantidades de  dinero ajeno no se debieron a una amistad mal entendida sino al puro amor al arte.

Soberbia.

23/12/2013

Los mensajes descubiertos que hace unos años se cruzaron entre el entonces presidente de Caja Madrid y el «hijo de» apoyan la idea de que la soberbia es genética

Imprevisión.

22/12/2013

Existía un protocolo excelente de remedio de catástrofes y recursos de ayuda. Cuando lo encontramos días después de la inundación estaba ilegible.  Las numerosas copias digitales de respaldo estaban inaccesibles. Las empresas que mantenían los servidores redundantes habían cerrado por falta de pago.

La burocracia mata el sentido común.

04/12/2013

Pasaba por la calle Arenal cuando un músico callejero me llamó la atención. Por su recogimiento, su intensidad y porque interpretaba con una guitarra muy baqueteada el aria de las variaciones Goldberg, que suelo reconocer a pesar de mi escasa formación por ser la primera pieza de la obra y por tanto siempre oída aunque no vayas mucho más allá. Contra mi costumbre le he escuchado un momento y le he dejado una moneda en la funda de la guitarra que estaba abierta a sus pies. En ese instante la policía municipal nos ha multado a los dos. A mí por incitación a la presencia irregular de instrumentistas y al músico por carecer de licencia para ese tipo de música; sólo tenía licencia de blues.