Si los pactos con el diablo son posibles, hay que elegir un diablo solvente porque, al final, no sabe llevarnos a donde queremos y aun así se quiere cobrar nuestra alma o nos la deja muy malparada.
Si los pactos con el diablo son posibles, hay que elegir un diablo solvente porque, al final, no sabe llevarnos a donde queremos y aun así se quiere cobrar nuestra alma o nos la deja muy malparada.